Autores
Luciana Taft
Analista de Afi

Suscríbete a nuestra newsletter

Elige los temas que más te interesan para estar al día de la mano de Afi Insights, el centro de conocimiento de Afi.
Publicado en 
El Español

La guerra en Irán sigue teniendo un impacto relevante en la economía mundial debido a las alteraciones en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de petróleo y gas. Aunque se haya producido una tregua, los daños en infraestructuras y la incertidumbre en torno al suministro energético impiden una rápida normalización de los mercados y mantienen la presión sobre los precios del crudo. Este encarecimiento de la energía afecta negativamente al crecimiento económico y aumenta la inflación, especialmente en Europa y Asia, regiones más dependientes de las importaciones energéticas. Además, existe el riesgo de que estas tensiones se trasladen a otros sectores de la economía, obligando a los bancos centrales a mantener una política monetaria más restrictiva. La situación recuerda a la crisis energética provocada por la guerra de Ucrania y pone de manifiesto la importancia de la estabilidad energética para la evolución de la economía global.

Comparte este artículo